No hay nada como una aroma para evocar un recuerdo, un lugar, una persona…. Es nuestro sentido más potente, el primero que se desarrolla y el que nos hace sentir y emocionarnos. Por ello, crear un perfume no es tarea sencilla. A una combinación alquímica de ingredientes se le ha de unir una dosis de relato que transcienda su olor y lo convierta en un producto que quiera ser comprado. Después, cada cual añadirá su historia, sus referencias. Hasta que, con tan solo olerlo, evoque ese sentimiento o recuerdo que emociona.
Pero, ¿ qué ocurriría si lo que se destilaran fueran las emociones? Eso es lo que ha hecho Maison Margiela en su nueva colección de perfumes Scentsorium. Seis fragancias que recogen seis emociones del ser humano, condensadas en seis capítulos olfativos. Capítulos de la vida escritos con aromas, como la esperanza, la furia, la angustia, el desafío, la euforia o la locura.

Todas ellas envueltas en un frasco de alta artesanía, que rinde homenaje a las antiguas licoreras de cristal, elaborado por Pocher du Coyrval, el fabricante de vidrio más renombrado del norte de Francia. Un frasco intencionadamente roto para simbolizar el paso del tiempo y destinado a transmitirse como una reliquia familiar, de generación en generación. Adornado con un precioso collar de metal, con acabado de espejo, y una etiqueta de alta costura a doble cara con el estampado en relieve de toile du marais, guiño directo a los tejidos de Margiela Alta Costura.
La colección Scentsorium de Masion Margiela se presenta en seis capítulos. El primero, Blaze of Stillness, es ese momento de la vida en el que todo parece posible. Un tiempo de primeros sueños, que huele a bergamota, neroli, flor de naranjo, higo, gamuza y vainilla de Madagascar.
El segundo es Silent Rury. Cuando el sueño encuentra resistencia y el mundo alrededor pide calma y madurez silenciosa, mientras la tensión aumenta y se convierte en una ira latente. Una emoción que huele a tabaco intenso y picante, con notas de cardamomo, cedro, tabaco, especias y pachuli.

Tras la furia silenciosa llega Anguish and Awe. Ese momento en el que por primera vez uno se aventura solo y todo se siente hermoso y aterrador a la vez. Una emoción que Maison Margiela ha hecho que huela a geranio, rosa de Madagascar, cedro y cuero.
El capítulo cuarto es Tender Defiance. Esa etapa de la vida de ruptura en el que uno se pregunta si realmente está donde debe estar. Un momento en el que se necesita audacia para cambiar. Un momento que para Margiela huele a bálsamo de abeto, regaliz y ámbar.
Delight in Despair es el capítulo quinto de Scentsorium. Un momento de euforia que huele a pachuli, a madera de cedro, iris, almizcles, azafrán y oud.
El último capítulo es Fit of Folly. El Gran Final. Ese momento en que uno mira atrás y se da cuenta de que nada estaba garantizado, aceptando lo absurdo y su propia chispa de locura. Una fragancia que huele a almizcle, sándalo, pachuli, vetiver y madera ambarina.
© Imágenes Maison Margiela